De Gyantze a Tsetang
Al día siguiente continuamos desde Gyantze, pasando por Lhasa, hasta …

Tíbet – una tierra salvaje y atemporal, donde el cielo besa las montañas y el silencio habla.
Aquí, a la sombra del Himalaya, encontré más que paisajes: encontré amplitud que respira y silencio que resuena. Desde el Palacio de Potala en Lhasa hasta los vientos helados del Monte Everest – cada paso, una danza entre pasado y presente, entre cielo y tierra. Mis relatos de viaje por el Tíbet son más que palabras; son un susurro de lo lejano, un eco del alma.
Déjate caer en la profundidad de las alturas, descubre lo invisible y siente lo que solo un viaje al Tíbet revela.
Al día siguiente continuamos desde Gyantze, pasando por Lhasa, hasta …
La primera noche en una ciudad “realmente” china fue, de …
En nuestro segundo día completo en Tsetang visitamos, en el …
Antes del desayuno, sonreímos sorprendidos al ver los anillos olímpicos …
Después de nuestra visita al monasterio de Samye, regresamos a …