Tras nuestro recorrido por la Toscana entre el Chianti y Montepulciano, con unos todavía cálidos 27 grados, fuimos dos noches al mar, a Monte Argentario. En realidad queríamos coger el ferry a Elba, pero la previsión era gris, así que nos quedamos en esta pequeña península del suroeste de la Toscana.
Baño y vuelo junto al mar
Las dos noches bastaron para meter los pies en el mar fresco y volar el dron sobre la costa. Desde arriba se veían acantilados y olas bajo la luz.
Monte Argentario para terminar
Monte Argentario fue el bonito broche final de nuestro viaje por la Toscana. La península fue antes una isla; hoy la unen a tierra firme tres lenguas de tierra que encierran dos lagunas, con Orbetello en medio. Su punto más alto, la Punta Telegrafo, mide 635 metros, y sus pueblos principales son Porto Santo Stefano y Porto Ercole.
Un viejo molino se alza en el agua quieta de la laguna.Pinos sobre la arena y hierba de duna junto al camino a la playa.El oleaje espumea sobre la arena mojada: los pies en el mar fresco.Una sonrisa y una taza de esmalte en la playa de Monte Argentario.El puerto lleno de barcos y, encima, los tejados rojos: Monte Argentario desde el aire.Un espigón y barcos amarrados en el agua azul intenso.Las rocas brillan bajo el agua clara de la costa.Una carretera serpentea entre el matorral sobre la costa escarpada.Acantilados boscosos y, debajo, el mar transparente.Un saliente rocoso se adentra en el mar turquesa.Dos pájaros y una estela en el cielo azul.Una poza verde en la roca en medio del oleaje.Calas rocosas con un barco y un islote frente a la costa.Un barco blanco, solo en el mar azul profundo.La costa rocosa con una cala turquesa, vista desde arriba.Una casa con piscina en lo alto del acantilado.La carretera costera y un pequeño estanque entre el matorral.Para terminar, una ruina de piedra en la colina sobre el mar.