Jökulsárlón/Fjallsárlón

Pasamos un día entero alrededor del Jökulsárlón. Por la mañana fuimos primero a la playa negra, donde el mar devuelve a la orilla los bloques de hielo. Ya habíamos visto este lugar dos veces en verano; en invierno es otro. En vez de unos pocos trozos pequeños hay muchos más y mucho más grandes, algunos de ese azul profundo tan típico y llenos de detalles. La laguna glaciar, en cambio, fue esta vez menos emocionante: casi cubierta de hielo, pero en trozos tan pequeños que fue donde menos tiempo pasamos. Después recorrimos con el coche todos los caminos posibles para acercarnos a la lengua del glaciar y, por la tarde, fuimos al Fjallsárlón, otra laguna glaciar muy cerca. Por la noche volvimos a esperar al acecho en el Jökulsárlón, aunque anunciaban mal tiempo. A simple vista apenas se veía nada, pero entre las nubes la cámara captó de pronto una aurora. No mucho, pero al menos un comienzo.
















